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¿Por qué tener más datos no mejora tus decisiones?

  • Foto del escritor: Álvaro Inostroza González
    Álvaro Inostroza González
  • hace 16 horas
  • 3 Min. de lectura

El problema no está en la cantidad de información. Está en la pregunta que nadie se hizo.


Tienen dashboards, reportes semanales y métricas de todo. Y aun así, la decisión más importante del trimestre se tomó a intuición. Eso no es un problema tecnológico. Es un problema de sentido.

En años de trabajo con equipos directivos en organizaciones chilenas, este patrón se repite con llamativa consistencia: más datos disponibles, pero no más claridad para decidir. La pregunta que pocos se hacen no es cómo recopilar más información, sino qué están intentando realmente saber.


Datos abundantes, decisiones débiles: el patrón que se repite


Existe una creencia instalada en el mundo empresarial: más datos equivale a mejores decisiones. Es una creencia razonable, pero incompleta.

Los datos no deciden. Responden preguntas. Y si la pregunta está mal formulada —o simplemente no existe— el dato más preciso del mundo no sirve de nada. Peor aún, puede dar una falsa sensación de certeza mientras la organización avanza en la dirección equivocada.

El problema no es la cantidad de información disponible. Es que la mayoría de las organizaciones comienzan por los datos y nunca se detienen a preguntar: ¿qué necesitamos realmente saber para decidir?


Lo que es fácil de medir no siempre es lo que importa



Hay una tendencia natural a medir lo que es medible, no lo que es relevante. Las organizaciones construyen sistemas de reporte sofisticados alrededor de variables con datos disponibles —ventas, costos, tiempos de respuesta— y dejan fuera las variables que realmente explican lo que está ocurriendo.

No porque sean irresponsables. Sino porque hacer la pregunta correcta es más difícil que construir un dashboard. La pregunta correcta incomoda. Cuestiona supuestos. A veces revela que el problema que creíamos tener no era el problema real.

La escena se repite: un equipo directivo lleva meses analizando un problema, tiene los datos, tiene el modelo, y la aguja no se mueve. En algún punto de la conversación aparece una pregunta que nadie había formulado. No está en ningún dashboard. Y cuando se responde, todo lo demás cobra sentido de golpe.


La pregunta detrás de la pregunta


Trabajo con organizaciones que tienen información abundante y decisiones pendientes. Y lo primero que hacemos antes de cualquier análisis no es mirar los datos: es definir con precisión qué pregunta estamos intentando responder.

Ese ejercicio, que parece simple, suele tomar tiempo. Porque la pregunta que el equipo directivo formula inicialmente rara vez es la pregunta que realmente necesita respuesta. Hay una pregunta detrás de la pregunta —y ahí es donde está el valor.

Un gerente que pregunta "¿por qué bajaron nuestras ventas en el segundo trimestre?" en realidad necesita saber si se trata de un problema de mercado, de propuesta de valor, de ejecución comercial o de algo que aún no tiene nombre. Son cuatro diagnósticos distintos que requieren datos distintos y llevan a decisiones distintas. Empezar a analizar sin clarificar esa pregunta es construir sobre arena.


Cuando los datos cobran sentido


Cuando la pregunta correcta queda clara, algo cambia en la sala. Los datos dejan de ser ruido y se convierten en evidencia accionable. La discusión deja de ser sobre qué medir y pasa a ser sobre qué decidir.

La decisión no se toma con más información. Se toma con información que tiene sentido dentro de un marco interpretativo claro. Y ese marco no lo construyen los datos solos —lo construye quien sabe qué pregunta está respondiendo.



Una sola pregunta antes del próximo reporte


La próxima vez que sientas que tienes demasiados datos y poca claridad, no busques más información. Detente y pregúntate: ¿cuál es exactamente la pregunta que necesito responder?

Esa pregunta vale más que cualquier reporte.

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Este artículo es parte de una serie sobre decisiones estratégicas basadas en analítica avanzada. El próximo aborda una pregunta relacionada: ¿cuándo un problema de negocio es en realidad un problema de sentido?


Si intuyes que tienes un problema que aún no sabes cómo nombrarlo, escríbeme.

Álvaro Inostroza — Fundador de Data Vinci | Magíster en Data Science

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